“El futuro llegó hace rato”, predijo Solari una vez; y bendijo desde un escenario a dos almas que andaban buscándose. Dos melenas bien oscuras y una que otra pinchadura. Nada que un par de besos no pudieran remendar... Otro tabaco encendido para un cuento bien parido, otro bondi que ellos dejan escapar. Aprendiendo poco a poco, dando al tiempo su lugar, disfrazándose de locos a ojos de todos los demás. Sin darse nunca la espalda, leyendo del corazón, que empatar puede significar que ganen dos... |